El arrendamiento operativo es una fórmula financiera que prevé que los bienes sean adquiridos por un tercero, generalmente la empresa de alquiler, que luego los cede a un cliente para su uso durante un período de tiempo preestablecido que puede variar entre 12 y 60 meses. También conocido como leasing operativo, presenta una serie de ventajas con respecto a otras fórmulas similares de no propiedad exclusiva.
La primera de las ventajas del arrendamiento operativo es que se gestiona una operación con cuotas constantes, por lo que el cliente no tiene que realizar un desembolso inicial relacionado con el anticipo, sino que, pagando cuotas constantes durante toda la duración, consigue alquilar el bien y los plazos van de 24 a 60 meses.
Se trata de un producto extremadamente flexible, ya que ofrece la posibilidad de incluir en la financiación todo lo relacionado con el mantenimiento anual previsto para el bien, a diferencia de lo que puede ser una operación de arrendamiento. Es una operación que no se registra en la central de riesgos, a diferencia, por ejemplo, de una operación de arrendamiento o financiación, que sí deben comunicarse. Por supuesto, requiere una póliza de seguro que cubra los riesgos del bien, generalmente robo, incendio y responsabilidad civil.
Otra ventaja es la deducibilidad completa de las cuotas, tanto desde el punto de vista del IRAP como del IRES, que se deducen al 100 %.
Es importante especificar que, en la actualidad, todos los tipos de bienes instrumentales se gestionan con la fórmula del arrendamiento operativo: desde el mobiliario hasta los ordenadores y las impresoras, pasando por tornos y maquinaria, así como los bienes usados (a diferencia de las empresas de arrendamiento financiero, que ahora prefieren bienes prácticamente nuevos).






